LECCIÓN MAGISTRAL
La clase comenzó con el concepto de Lección Magistral:
un profesor imparte
la clase y “se supone que el alumno aprende lo que expone el profesor”
En
mi opinión, creo que realmente no es así, ya que no siempre los conocimientos y herramientas
aplicadas son las correctas.
En estas clases, el papel del alumno simplemente se basa en ser un
receptor, es decir, ni investiga ni reflexiona por sí mismo, por lo que sus
conocimientos serán más “pasajeros”, y el papel del profesor debe estar centrado
en la enseñanza, no en el aprendizaje.
La lección magistral tan solo es adecuada para dar información rápida a grupos
numerosos y para aprendizajes memorísticos, pero no para “todos” los contenidos
a tratar en la escuela, ya que tiene muchos inconvenientes, como por ejemplo,
es poco motivadora, es para todos igual, no permite la comunicación entre alumnos, el aprendizaje
no es significativo, etc.
Los objetivos a tratar, como todo buen profesor debe saber, no se pueden
presentar de cualquier manera. Este debe hablar de manera clara, informar de los
objetivos, cómo se pueden alcanzar, y cuál es el camino para lograrlos.
Los
contenidos deben estar estructurados, enlazando los nuevos contenidos con los
que ya poseen, utilizando un lenguaje adecuado a su edad y un ritmo adecuado. Cuando se crea conveniente se escribirá en la pizarra todo aquello que pueda
resultar más difícil de comprender, así trabajarás también la memoria visual. No se debe ser extremado, es decir, ni estar quieto, ni moverse demasiado.
Cuando el profesor expone no lo debe hacer de manera monótona, es decir, la explicación se debe hacer mirando a todos los alumnos, cambiando el tono, invitando a los alumnos a que participen, mostrando interés en lo que cuentas, haciendo pequeños descansos y utilizando diferentes recursos, entre otras cosas.
En cuanto a las prácticas a realizar deben ser breves, dando instrucciones claras
y organizándolas según la edad. Nos debemos concentrar en los hechos no en las
intenciones, decirles cómo tendrían que haberlo hecho en caso de que esté mal,
preguntarles que han aprendido, proporcionar la evaluación acorde con el
alumnado cuanto antes, enfatizar los elogios, enseñar a autoretroalimentarse y
juzgar su desempeño.
Conclusión: no existe el
profesor perfecto, ya que hay diferentes puntos de vista.
Vídeo: El profesor nos mostró un vídeo de dos profesores interpretando una “Mala Lección Magistral”. En el vídeo de Rodrigo pudimos apreciar un cierto desorden en los contenidos, se iba de un tema a otro sin ningún tipo de relación, aportaba datos que realmente no importaban y mostraba un tono monótono, entre otras muchas cosas, lo que hacía difícil comprender y memorizar los contenidos. En el segundo vídeo, Ricardo muestra movimientos nerviosos, habla muy rápido, sin pausa y para sí mismo. Tiene una mala pronunciación, desorden y una explicación poco clara, esto es lo que hace que los alumnos no aprendan.
El profesor ahora nos hizo la siguiente pregunta:
¿Deberes SÍ o deberes NO?
Todos nos tuvimos que levantar y situarnos en un lado u otro dependiendo
si estábamos a favor o contra de mandar deberes a los alumnos. Prácticamente todos
nos situamos a favor de mandar deberes, pero dejando claro una serie de condiciones,
como por ejemplo: las tareas deben ser interesantes y distintas, realizar pequeños trabajos y frecuentes, explicarlos de manera clara y adaptados a su nivel.
Conclusión de la clase: una correcta "Lección Magistral" por parte del profesor, donde personalmente los contenidos me han quedado claros.
Lección Magistral
Para finalizar esta entrada, muestro un interesante vídeo donde todos los alumnos escuchan y colaboran en la charla, ya que forma de hablar, el interés y la motivación de la persona que habla son muy correctas, y hace que el alumno se implique en al aprendizaje.
Lección Magistral



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